Días en blanco, no ha sido nada sobrenatural, más bien unas sandalias mojadas y sueltas las que me han provocado una tendiditis en el perone anterior, creo, lo que me ha "obligado" a parar. Lo pongo entre comillas porque a pesar de que al principio si fue obligada, al poco tiempo lo considere una suerte y una oportunidad. Una suerte, el compartir con esta extraña familia tantos ratos llenos de risas, el haber aterrizado aquí para curarme. Una oportunidad, porque "lo más difícil del camino, no es andar, si no parar para ayudar" como me dijo Mauricio. Aquí, compartiendo la última tarde, me siento feliz y triste. Feliz, por la recuperación y con ganas de seguir. Triste porque ha terminado esta etapa, que siempre llevaré conmigo.
Gracias a todos, Maja, Juan, Ivan, Paco, Jorge, por todos los ratos, los buenos y los no tan buenos.
Cuando...
las palabras
se quedan cortas
¿Cómo decirlo?
¿Cómo dar
las gracias...
cuando no
hay forma
de expresar
la gratitu?
Cuando
el infinito
se queda
corto...
No hay comentarios:
Publicar un comentario